Tanger, 22 de agosto 2005

 

 

Tanger ha sido para mí una experiencia increíble.

 

He conocido aquí una Iglesia viva, representada por tantos religiosos y seglares con multitud de carismas ( Hermanas Blancas, Hermanas de Calcuta, Franciscanos, Agustinos y tantos otros ...) que dan su vida y su tiempo gratuitamente; que me llenan de alegría y me hacen ver que una Iglesia diferente es posible.

 

He visto representado a Jesucristo en tantos rostros: Alami, Hicham, Miradi, los niños de la cola, Hamed, ... Un Jesucristo pobre, hambriento, destrozado y humillado, malherido, reducido a la mínima expresión y también un Jesucristo esperanzado, sonriente y luchador, feliz en cada uno de ellos.

 

He convivido con cristianos en búsqueda, cristianos convencidos, cristianos en esencia más allá de lo formal, comprometidos, despistados (Yolanda, Pepe, Anabel, Mario, ...) que me han dado mucho.

 

He conocido otra cultura; otra religión, una manera de buscar a Dios desde su omnipotencia, grandeza y divinidad; que lo que nos une es mucho más importante que lo que nos separa y desde eso que nos une es desde donde debemos luchar, respetándonos, porque Dios es más grande que cualquier religión y todos somos esencia de Él.

 

He venido a dar y me llevo mucha más, tanto que no se como expresarlo. Doy gracias a Dios por esto.

 

Le pido fuerzas para ponerlo a su servicio. Para darlo. Porque es así como se recibe.

 

 

María Antonia