TOTS AMB ELLA

29/11/2006

 

Canto de entrada

 

Salmo

Un nuevo adviento llama a nuestra puerta,
un adviento que es portada
de un año surcado de recuerdos.

                        Adviento de un hombre que busca;
                        que ha desencantado muchas cosas,
                        pero que se siente internamente vacío;
                        que ha anunciado la muerte de Dios,
                        para crear nuevos dioses de mentira;
                        que se embota con objetos de oropel
                        y ha perdido el sabor de lo sencillo...

Adviento de un Dios que nos busca
y sale siempre a nuestro encuentro;
que sigue creyendo en los hombres
a pesar de nuestros olvidos y rechazos;
que hace nacer nuevas esperanzas
de nuestras cenizas y desilusiones;
que siempre empuja a los hombres
a crear justicia y derecho en la tierra.

                        Dios llama a nuestro corazón:
                        «Levantaos, alzad la cabeza»;
                       
no oteéis mares desconocidos;
                        mirad a vuestro interior;
                        allí hay una riqueza mayor
                        que la que cargaban las naves de Indias.

«Estad siempre despiertos»; 
porque hay una brújula y una estela 
que lleva a puertos de esperanza 
a pesar de nuestras quiebras y naufragios. 
«Se acerca vuestra liberación»:
buscada con una cruz salvadora 
que hermana a hombres de toda raza.

            Adviento que nos dice quedamente:
            «Levantaos, alzad la cabeza», 
           
Dios sigue creyendo en el hombre; 
            el hombre puede navegar hacia Dios.
            Timonel: endereza tu rumbo.         

            Alza la cabeza...       Alza el corazón...

 

Evangelio

            + Lectura del santo evangelio según san Lucas 21, 25-28. 34-36

       En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

       — «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán.

       Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad.

       Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

       Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.

       Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

       Palabra del Señor.

 

Acto de Reflexión

 

            Esta es una época del año en la que vamos a estar “bombardeados” por la publicidad para comprar todo tipo de cosas, vamos a estar invitados a muchas fiestas. Todo esto puede llegar a hacer que nos olvidemos del verdadero sentido del Adviento. Esforcémonos por vivir este tiempo litúrgico con profundidad, con el sentido cristiano.
De esta forma viviremos la Navidad del Señor ocupados del Señor de la Navidad.

 

Acto de fuego

            Cada uno escribirá en un papel un propósito para este adviento, lo acercará al centro y lo quemará a la luz de la vela principal, dejando que se consuma en la bandeja

            A continuación cogerá una vela, la encenderá y cogerá un papel de la otra bandeja, donde vendrá el propósito de la semana entrante

 

Peticiones

La tierra, Señor, se alegra en estos días,
y tu Iglesia desborda de gozo
ante tu Hijo, el Señor Jesús,
que se avecina como luz esplendorosa,
para iluminar a los que yacemos en las tinieblas,
de la ignorancia, del dolor y del pecado.
Lleno de esperanza en su venida,
tu pueblo ha preparado esta corona
con ramos del bosque y la ha adornado con luces.
Ahora, pues, que vamos a empezar
el tiempo de preparación
para la venida de tu Hijo,
te pedimos, Señor,
que, mientras se acrecienta cada día
el esplendor de esta corona, con nuevas luces,
a nosotros nos ilumines
con el esplendor de Aquel que,
por ser la Luz del mundo,
iluminará todas las oscuridades.
Te lo pedimos por Él mismo
que vive y reina por los siglos de los siglos

 

Paz, Puesta en común, Padrenuestro