23-MARÇ-2008

 

ORACIÓ TOTS AMB ELLA
 

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia,
Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
Digan los fíeles del Señor:
eterna es su misericordia.

 

Empujaban y empujaban para
derribarme.
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.

 

Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos.

 

La piedra que desecharon los
arquitectos,
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Este es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.

 

 

Lectura del santo Evangelio según San Juan

 

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una
casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en
medio y les dijo:
-Paz a vosotros.
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de
alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
-Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados;
a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y
los otros discípulos le decían:
-Hemos visto al Señor.
Pero él les contestó:
-Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los
clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús,
estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
-Paz a vosotros.
Luego dijo a Tomás:
-Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas
incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás:
-¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
-¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los
discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios,
y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

 

Canto: En mi debilidad
 

A las autoridades judías, lo que tanto les irritaba no era el hecho físico mismo de una
resurrección, que un ser humano esté muerto o vivo; lo que no podían tolerar era que
aquel ser humano concreto, Jesús de Nazaret, cuya Causa (su proyecto, su utopía, su
buena noticia) que tan peligrosa habían considerado y que creían ya descartada al
haberlo crucificado, volviera a ponerse en pie, resucitara.

 

Creer en la resurrección no era pues par a ellos tanto la afirmación de un hecho fisico-
histórico, ni una verdad teórica abstracta (la vida postmortal), sino la afirmación
contundente de la validez suprema de la Causa de Jesús (¡el Reinado de Dios!), a la
altura misma de Dios ("a la derecha del Padre", como valor absoluto), por la que es
necesario vivir y luchar "hasta dar la vida".

 

Creer en la resurrección de Jesús es sobre todo creer que su palabra, su proyecto y su
Causa (¡el Reino!) expresan el valor fundamental de nuestra vida.
Y si nuestra fe reproduce realmente la fe de Jesús (su visión de la vida, su opción ante
la historia, su actitud ante los pobres y ante los poderes...) será tan conflictiva como lo
fue en la predicación de los apóstoles o en la vida misma del nazareno.

 

En cambio, si la resurrección de Jesús la reducimos a un símbolo universal de vida
postmortal (como podría serlo en el universo común de las religiones), o ala simple
afirmación de la vida sobre la muerte, o aun hecho físico-histórico que ocurrió hace
veinte siglos... entonces esa resurrección queda vaciada del contenido que tuvo en
Jesús y ya no dice nada a nadie, ni irrita a los poderes de este mundo, o incluso
desmoviliza en el camino de la Causa de Jesús.

 

Lo importante no es creer en Jesús, sino creer como Jesús. No es tener fe en Jesús, sino
tener la fe de Jesús: su actitud ante la historia, su Causa, su opción por los pobres, su
propuesta, su lucha decidida...

 

 

Oración
 

Ayúdame Señor
A estar contigo, para que cuando Tú
llegues
vea y sienta que has resucitado
Para que, cuando los demás me digan
que creen
también yo me fíe de lo que creen y
esperan
Que no sea tentado por la incredulidad,
el mal
la apatía o el escepticismo
Que acoja, con serenidad y con alegría,
la noticia de que Tú vives en medio de
nosotros
Que, en las marcas de la humanidad,
descubra las profundas llagas de tu
Cuerpo
Que, en las llagas del mundo,
sepa ver y curar las heridas de tu
costado
Que, en las llagas del mundo,
pueda gritar: ¡Dios mío y Señor mío!
Que reaccione mi fe, cuando tu Palabra,
sale a mi vida un tanto muerta y fría

Que sea capaz de desplegar los dedos de

mi mano

y buscar la sangría de tu costado

Que sepa verte, como Resucitado,

y no recordarte solamente como el

Cristo muerto

Que las llagas de tu costado

sean para mí, prueba de tu victoria

Que las calamidades que brotan en el mundo

sean una llamada a descubrirte vivo en él

Que con Tomás, postrándome ante tu presencia

resucitada, eterna, viva y pascual

pueda decir hoy y siempre:

¡Señor mío y Dios mío!

Amén.

 

 

ORACIÓN TAE

 

                PAZ

 

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