19/12/2006 Oración Tots Amb Ella
PUESTA EN PRESENCIA. Silencio. Apertura. Disponibilidad
Esperit Sant, Esperit Sant, fesme viure, com a fill de Deu.
La eficacia de la proclamación evangélica está en proporción
directa de la fe de la persona o comunidad que evangeliza. Y la
fe es un acto de humildad y de sumisión a una Palabra, que no
es fruto del ingenio humano, sino de la desconcertante
voluntad de Dios.
María es un testimonio vivo de cómo una mujer del pueblo
sabe esperar y sabe acoger las promesas. Por eso su vientre produce el fruto
precioso que trae la salvación.
Del hombre más anónimo y sencillo, de la comunidad más pequeña, puede
surgir en cualquier momento el espíritu que salva a los hombres.
Madre de la luz, sonrisa del Padre, Sí confiado a su voluntad.
Ave, alegría que deseamos.
Ave, fuente saltarina de agua que lleva a la vida.
Ave, Madre misteriosa e inexplicable.
Ave, libro nuevo que encierra el nuevo mensaje de Dios.
Ave, criatura que llevas a tu Creador.
Ave, tú que contienes al que nadie puede contener.
Ave, salvación de mi alma.
Ave, tú que llevas en tu seno al guía de los extraviados.
Ave, amor que supera todo deseo.
Ave, Madre del que viene a reconciliarnos entre nosotros y con Dios.
Ave, llena de gracia, esperanza de los nacidos en la tierra.
Ave, que has transformado el dolor en gozo.
Ave, porque tú has hecho que se levantase una luminosa claridad.
Ave, en quien nos reconocemos y nos encontramos con Dios.
Ave, llena de gracia, monte de Dios manifestado ante todo el mundo.
Ave, llena de gracia, refugio admirable y compasivo, auxilio para todos
los cristianos y que eres contemplada como la hermosura más grande y
excelsa.
INTENCIÓN DE LA ORACIÓN. Petición. Que como María, sepamos
salir de nosotros
mismos e ir al encuentro de aquellos que nos necesitan. Y que llegado el día
podamos
escuchar: Dichoso tu porque has creído.
Del santo Evangelio según San Lucas 1,39-45.
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de
Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel, oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel
del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito:
-¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!.
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
¡Dichosa tú, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.
RUMIA DE LA PALABRA.
Imaginemos a esa joven que sale de su comodidad, para ir al
encuentro del necesitado.
Esa María joven que representa, la novedad, la fuerza.
Imaginemos esa Isabel mayor, que revive en si misma, al encontrarse con la madre
de
Dios.
Imaginemos ese encuentro.
DICHOSA TU QUE HAS CREÍDO. Y añadamos: y has sido fiel a lo que has creído...
Y llevemos la palabra a nuestra vida:
Cuando y donde me pide Dios que salga de mi comodidad
Quienes son los necesitados que están a mi alrededor y pueden sentirse
necesitados de mi fuerza y mi alegría.
Hasta donde llega mi fidelidad con los compromisos adquiridos.
Madre, benditos brazos de Madre
ACCIÓN DE GRACIAS
| Gracias por ser Santa María. Gracias por haberte abierto a la gracia, y a la escucha de la Palabra, desde siempre, Gracias por haber acogido en tu seno purísimo a quien es la Vida y el Amor. Gracias por haber mantenido tu "Hágase" a través de todos los acontecimientos de tu vida. Gracias por tus ejemplos dignos de ser acogidos y vividos, Gracias por tu sencillez, por tu docilidad, por esa magnífica sobriedad, por tu capacidad de escucha, |
por tu reverencia, por tu fidelidad, por tu magnanimidad, y por todas aquellas virtudes que rivalizan en belleza entre sí y que Dios nos permite atisbar en Ti. Gracias por tu mirada maternal, por tus intercesiones, tu ternura, tus auxilios y orientaciones. Gracias por tantas bondades. En fin, gracias por ser Santa María, Madre del Señor Jesús y nuestra.
Amén. |
Canto:
Oración tots amb ella
Peticiones
Paz. Vamos a incluir a María en nuestra paz. Digamos a cada uno un deseo: La paz
que tenía
María en su interior la vivamos entre nosotros.
Padre Nuestro.
Compartimos...