ORACIÓN "TOTS AMB ELLA"                            07 de Septiembre de 2005

 

 

Canto de entrada

 

            Esperit Sant, Esperit sant, fes-me viure com a fill de Deu (BIS)

 

 

Sal 102,1-4, 9-12

 

El Señor es compasivo y misericordioso.

 

Bendice al Señor, alma mía, todo mi ser a su santo nombre. Bendice al Señor,
alma mía, no te olvides de sus beneficios.

 

El perdona todos tus pecados y cura todas tus enfermedades- El rescata tu
vida del sepulcro, y te colma de amor y de ternura.

 

El Señor hace justicia y defiende a los oprimidos. El dio a conocer sus planes a
Moisés, sus prodigios al pueblo de Israel.

 

El Señor es compasivo y misericordioso, paciente y lleno de amor; como la
altura del cielo sobre la tierra, así es su amor con los que lo respetan.

 

Canto

 

 

EVANGELIO (Mateo 18, 21-35)

 

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: Señor, ¿cuántas
veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete
veces?
Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y les propuso esta parábola: el Reino de los Cielos es semejante a un rey que
quiso ajusfar cuentas con sus siervos.
Al empezar a ajustarías, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos.
Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer
y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase.
Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: "Ten paciencia
conmigo, que todo te lo pagaré."
Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó
la deuda.
Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le
debía cien dónanos; le agarró y, ahogándole, le decía: "Paga lo que debes."
Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: "Ten paciencia conmigo, que
ya te pagaré."
Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que
debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a
contar a su señor todo lo sucedido.
Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: "Siervo malvado, yo te perdoné a
ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también
compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?"
Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo
que le debía.
Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón
cada uno a vuestro hermano.

 

Reflexión:

 

Aquel a quien le cuesta perdonar es, sencillamente, porque no se conoce a sí
mismo. «La vida - decía Goethe - nos enseña a ser menos rigurosos con los
demás que con nosotros mismos». Siendo así, no deberíamos utilizar una
frase como la de «perdono, pero no olvido». Una cosa es que aprendamos de
los errores para no volver a cometerlos, y otra, que nos pasemos la vida
recordándolos, sacando jugo al caramelo de nuestro perdón- En esta lectura
Pedro le pregunta a Jesús, si debe perdonar siete veces a su prójimo. Él le
responde: "No digo yo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete".
Precisamente, el oficio de Dios es perdonar. La tarea de Dios es comprender,
guiñar un ojo a las tonterías que cometemos sus hijos y abrazarnos como si
nada hubiera pasado, siempre que se encuentre, claro, una pizca de amor en
sus "tontuelos". De este modo recordemos la parábola del hijo pródigo, un
padre que abraza a su hijo, una mano del padre y otra de la madre. Así es el
perdón. No guarda rencores ni se llena de orgullo en su ejercicio. Es firme y
lleno de ternura. Paternal y maternal. Ojalá que esta imagen esté siempre
dibujada en et corazón de cada uno de los cristianos. El perdón, el amor, debe
ser e! distintivo de todo discípulo de Cristo. Como todo buen hijo que admira a
su padre y anhela ser como él, sigamos el ejemplo de! Padre que siempre nos
perdona y nos acoge en el sacramento de la reconciliación. Perdonemos.
Amemos de verdad. Esta es la receta más segura para ser auténticamente
libres, para gozar de esa paz que el mundo no nos puede dar. Hagamos
realidad lo que recitamos en el Padrenuestro: «Padre, perdona nuestras
ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden...». Dios
nos perdona. Todavía estamos a tiempo para empezar a ser auténticos
dispensadores del perdón y del amor hacia todos nuestros hermanos los
hombres.

 

Canto

 

 

Oración Tots amb Ella

 

Padre me presente ante ti. Envía tu Espíritu Señor, hazme dócil a tu palabra,
para que la lleve a mi vida diaria. Dame Señor, capacidad para amar a mis
hermanos, y fuerzas para madurar en mi fe, y así acercar el Reino a los que
están a mi lado. Permite Señor, que Tots amb Ella sea fiel reflejo de
comunidad de hermanos, te pido por la unidad del grupo, y para que seamos
imán que atraiga a otros hacia ti. Te pido, en especial, por aquella persona del
grupo que más lo necesite hoy.

        Peticiones y acción de gracias

 

Te doy gracia Señor por mi día, por mi vida. En ti mi esperanza y mi alegría.
Me encomiendo especialmente a Maria, dejando en sus manos con confianza
de hijo esta petición, con la seguridad de no verme nunca defraudado. Amen.

 

Canto

 

Paz, comentarios del grupo y Padrenuestro.