Oració Tots amb ella    06-04-2005

perder el miedo....Al encuentro

El que quiere realizar un sueño, encuentra a veces en su interior desierto, el
cual se hace necesario para aprender a soñar, y así llegar a creer que no
existen los imposibles, no perder nunca la esperanza, de que si se lucha por
ellos, se pueden hacer realidad.
 

El que busca aprender a vivir, tiene primero que aprender a morir, despojarse

de tantas cosas que le atan. y le impiden descubrir lo que realmente es la
vida.

 

El que busca encuentra muchas veces aquello que quizás no quería encontrar; por
ello renuncia a su búsqueda, se estanca o retrocede, debe enfrentar lo que halla en su camino,
no dejarse vencer
por nada, porque todo ello es lo que le llevará a encontrar lo que tanto
buscaba.
¡El que busca encuentra!... eh ahí una gran verdad; nada nos caerá del cielo;
si anhelas algo, debes lanzarte a buscarlo, aunque ello signifique tener que
enfrentar mil momentos y emociones que no te esperabas hallar, esa es la
aventura de la búsqueda, y es lo que mas adelante te regalará el gozo tan
grande que se experimenta, cuando después de buscar tanto, con tus propios
esfuerzos y luchas, logras encontrar lo que buscabas y aún mucho más.


Porque anochece ya,                                                      las cumbres y el abismo,
porque es tarde, Dios mío,                                             perdóname, Señor,
porque temo perder                                                        y quédate conmigo.
las huellas del camino,
no me dejes tan solo                                                       Porque ardo en sed de ti
y quédate conmigo.                                                         en hambre de tu trigo,
                                                                                            ven, siéntate a mi mesa,
Porque he sido rebelde                                                   bendice el pan y el vino.
y he buscado el peligro                                                   ¡Qué aprisa cae la tarde!
y escudriñé curioso                                                         ¡Quédate al fin conmigo! Amén

 

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 24,13-35.
Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la
semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén;
iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y
discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus
ojos no eran capaces de reconocerlo.
El les dijo:
-¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le
replicó:
-¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que lia pasado allí
estos días?
El les preguntó:
-¿Qué?
Ellos le contestaron:
-Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras ante
Dios y todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes
para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que
él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves, hace dos días que sucedió esto.
Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues
fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso
vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían
dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo
encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.
Entonces Jesús les dijo:.
-¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era
necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?
Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se
refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante, pero ellos
le apremiaron diciendo:
-Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída.
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos tomó el pan,
pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo
reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron:
-¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos
explicaba las Escrituras?
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron
reunidos a los once con sus compañeros, que estaban diciendo:
-Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían
reconocido al partir el pan.

Palabra de Dios

                -el otro es símbolo de Jesús, pero hay que estar atentos, sin parar, rompiendo
el miedo al encuentro
                 -caminar en grupo te hace estar mas atento, te abre a los demás
                 -¿qué miedo tienes que romper para encontrarte con el otro, a abrirte a los
otros
Oración; todos 
Quédate con nosotros,                                                   la oscuridad que pesa sobre el
la tarde está cayendo,                                                    hombre.
¿Cómo te encontraremos                                              Vimos romper el día
al declinar el día,                                                              sobre tu hermoso rostro,
si tu camino no es nuestro camino?                              y al sol abrirse paso por tu frente.
                                                                                           Que el viento de la noche
Detente con nosotros;                                                     no apague el fuego vivo
la mesa está servida,                                                      que nos dejó tu paso en la
caliente el pan y envejecido el vino.                               mañana.

 

¿Cómo sabremos que eres                                          Arroja en nuestras manos,
un hombre entre los hombres,                                       tendidas en tu busca,
si no compartes nuestra mesa                                      las ascuas encendidas del
humilde?                                                                          Espíritu;
Repártenos tu cuerpo,                                                    y limpia, en lo más hondo
y el gozo irá alejando                                                     del corazón del hombre,
                                                                                          tu imagen empañada por la culpa.